Una enfermedad de Vacaciones “Oído de nadador”

Una enfermedad de Vacaciones “Oído de nadador”

 

La otitis externa, conocida también como “oído de nadador”es una enfermedad de carácter infeccioso que se da en el conducto auditivo. Su principal característica es la inflamación del canal auditivo, cursando la aparición de dolores, secreciones y, en casos severos, pérdida irreversible de audición.

Tipos de Otitis externa

Principalmente hay dos tipos de otitis externa. Otitis externa aguda y otitis externa crónica.  Lo que define a ambos tipos, en términos generales, es el tiempo de duración de esta y sus síntomas.

 

Otitis externa aguda

La otitis externa de tipo agudo generalmente puede durar semanas y se vincula principalmente a infecciones bacterianas.

 

Otitis externa crónica

La otitis externa crónica es la que se prolonga durante un periodo superior a 3 meses y puede ir asociada a alergias, deficiencias del sistema inmunológico o enfermedades cutáneas.

El principal grupo de riesgo está en los niños, debido al mayor tiempo de exposición al agua, principalmente en verano.

Encontramos que los cambios en el PH del agua de la piscina, si no está tratada adecuadamente, pueden alterar la estructura normal de la piel y favorecer las infecciones.

 

Si tras bañarnos en el mar o la piscina se queda de forma habitual agua en el oído hay que acudir al especialista porque puede existir un tapón de cera que haya que eliminar. Esta presencia habitual de agua en el oído puede promover una infección.
En nuestros centros auditivos Fonaudio, recomendamos NO usar bastoncillos  que aunque creamos están elaborados para la higiene de los oídos, realmente pueden contribuir a generar importantes problemas y desarrollar una otitis externa. La piel que cubre nuestro conducto auditivo es altamente sensible y la erosión por la introducción de bastoncillos u otros elementos dentro del oído, hace que sean vulnerables a este tipo de patologías.

 

 

 

Medidas de Prevención

  • Evitar entrar en contacto con agua contaminada.
  • Después de nadar o bañarse, secar lo mejor que se pueda los oídos con una toalla.
  • No utilizar ningún objeto para rascarse el conducto auditivo.
  • Evitar mojarse los oídos una vez exista picor o incomodidad.

 

Si quieres saber más, contacta con nuestros especialistas a través de www.fonaudio.es

 

 

 

 

Share this post